AUXILIO, TENGO UN HIJO ADOLESCENTE

Extracto
Guiando a Nuestros Adolescentes: Estrategias y Reflexiones para una Educación Resiliente En el fascinante viaje de la crianza, la etapa adolescente marca un capítulo único y desafiante. En este blog, nos sumergiremos en el arte de educar a nuestros hijos adolescentes, explorando estrategias efectivas y abordando desafíos comunes

De seguro todos conocemos a alguien que tiene a un hijo adolescente con el cual se presentan constantes conflictos, no hay buena comunicación, sus actitudes son rebeldes por lo tanto la frustración y el desespero hacen parte de la cotidianidad a lo mejor todo en casa es caótico, a veces pareciera que esta situación no tuviera fin, sin embargo; es importante entender cuál es el mundo interno del adolescente, cuales son los cambios por los que atraviesa y como padres o cuidadores que podemos hacer para mejorar todos esos aspectos que han dificultado nuestra convivencia, si ese es tu caso o el de algún familiar cercano llegaste al lugar correcto.

La adolescencia es un periodo de aprendizaje y cambios que se experimentan en la segunda década de la vida de una persona con la finalidad de adquirir nuevos conocimientos y herramientas que le permitan enfrentar la vida adulta, en otras palabras es un reajuste transicional en el ciclo vital de un individuo que está acompañado por cambios a nivel biológico, hormonal, social, sexual, psicológico, emocional, cognitivo, vincular, entre otros.

En este momento del ciclo vital se presenta un proceso de crecimiento y maduración, una búsqueda de la identidad personal, se potencia el pensamiento abstracto por ende hay cuestionamientos sobre la existencia sobre quienes son, se pueden presentar diferentes episodios de irritabilidad, tristeza, miedo, ansiedad y aislamiento social, se experimenta una expansión del mundo interior donde se desea libertad, autonomía y una lucha constante por encajar, son más sensibles a la moda del momento, hay cambios repentinos en el humor, se pueden mostrar temperamentales con crítica, rechazo y distanciamiento hacia sus padres y cuidadores, sin embargo detrás de todo eso se encuentra un corazón vulnerable en búsqueda de aceptación, comprensión, validación, acompañamiento y amor. 

Aunado a lo anterior es importante destacar que el comportamiento adolescente está permeado por la necesidad de libertad y de límites, generalmente en este punto surge una fractura en la relación que el adolescente tiene con sus padres, ya que por un lado no desean ser controlados y por el otro los padres o cuidadores sienten enojo al no ser obedecidos. Es normal que los padres sientan cierto grado de frustración e impotencia al darse cuenta que su rol como autoridad se ve desdibujado; desde esta perspectiva la comunicación es un elemento fundamental para lograr comprender qué es lo que está experimentando el adolescente y por lo tanto es relevante hacer hincapié en la negociación y acuerdos que pueden establecer los padres y sus hijos adolescentes. 

Por otra parte, el mundo interno del adolescente puede ser muy confuso y no solo basta con abrir espacios de comunicación en la familia sino también que los padres y cuidadores asuman un rol de observadores conscientes del comportamiento de sus hijos, como por ejemplo el desorden de su alcoba, no querer bañarse o por el contrario arreglarse en exceso, la preocupación constante por su físico, sus gustos, la vestimenta, la necesidad de dormir más, con quien se relaciona, cómo se relaciona, en donde focaliza su atención, es ahí donde está la respuesta o el reflejo de su interior. 

Si te estás preguntando ¿Qué se puede hacer?, ¿Cómo abordar en casa, estas situaciones que se pueden tornar complejas?, a continuación te dejamos algunos tips:

  1. Asegúrate de hacerle saber al adolescente que en el momento que él o ella necesite hablar, tenga algún problema o algo que decir estás ahí para escucharle y acompañarle.
  2. No minimices el dolor del adolescente ni sus experiencias ya que para él en ese momento son significativos y te está dando la confianza de expresarlo.
  3. Muéstrate con actitud de apertura y negociación, cuando sea necesario poner un límite explícale con empatía las razones por las cuales ese límite es necesario.
  4. No uses un lenguaje crítico o soez que pueda afectar negativamente su autoestima.
  5. Sus errores y equivocaciones úsalas como apoyo a su aprendizaje, realizándose desde la confrontación empática y amorosa.
  6. Como padre y madre reconoce que te equivocas que a veces no has usado ni las mejores palabras, comportamientos y gestos con tu hijo. 
  7. Pregúntate ¿Qué es lo que necesita mi hijo (a) de mí en este momento?, ¿Necesita que lo escuche?, ¿Necesita un abrazo?, ¿Un consejo?, ¿Una palabra de afirmación?, ¿Qué lo valide?, ¿Lo acompañe?, ¿Un momento de soledad? 
  8. Realiza una autoevaluación de tus emociones, pensamientos, comportamientos, qué es lo que estás proyectando hacia afuera, ¿Qué es lo que consideras que necesitas fortalecer?, si bien, no existen padres perfectos y tampoco existe una guía de como serlo es importante cuestionarse ¿Qué es lo que le estoy entregando a mi hijo?, hay que tener en cuenta que los hijos muchas veces cumplen la función de espejo de sus padres. 

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