Carta dedicada a tí, luego de perder a tú mascota.

Extracto
Perder a nuestras mascotas representa un dolor enorme, un dolor que a veces busca apoderarse de nuestras vidas, paradójicamente, dificultándonos entender el porqué de su intensidad, por eso, aquí encontrarás ideas compasivas para ti y para tu dolor. Te abraza, alma en calma.

Tenemos una corta edad y nos ilusionamos con la idea de tener un perrito. Pasan los años y cuando menos nos lo esperamos tenemos a 4 patitas caminando por nuestra casa, ahora él o ella se han convertido en el centro de nuestro universo, todo se convierte en un descubrimiento, la sorpresa y la alegría se han apoderado de nuestras vidas y nos sensibilizamos emocional, humana y físicamente. 

En muy poco tiempo, nuestras mascotas nos llevan a establecer una conexión con nosotros mismos, con nuestras responsabilidades, con nuestro tiempo y con nuestro cuerpo. Nuestras mascotas nos exigen crear hábitos responsables,  rutinas, manejo de  nuestro tiempo y también nos piden cuidar sus vidas. 

Al principio eran un amiguitx de 4 patas, pero con el tiempo se van convirtiendo en algo mucho más profundo. Ellas empiezan a ser nuestros amigos porque contamos con ellas gracias a su lealtad, su compañía, pero también, se vuelven nuestra familia porque hacen parte de ella en los momentos oscuros y dolorosos. No se detienen allí, saben cómo ser testigos y creadores de los momentos felices ocupando espacio en los cumpleaños, las navidades, los viajes y los desayunos en los días domingos.                                            Son nuestros enfermeros cuando nos decaemos, aunque aparentemente no saben nada de medicina occidental, conocen a profundidad sobre la medicina amorosa, que muestra inevitablemente en los pacientes una gran mejora. 

Como si fuera poco, se transforman en nuestros maestros, viven en el presente y no sufren por lo qué pasó o lo que va a pasar, lejos de la invalidación emocional saben cómo no aferrarse al dolor ni a la rabia. 

Son guías emocionales porque expresan lo que sienten en el momento indicado y con la persona indicada, su sabiduría emocional les permite quedarse cuando se tienen que quedar, pero también marcharse o defenderse cuando tienen que hacerlo. 

Son nuestros protectores y le dan valor a nuestras vidas. Nos hacen sentir importantes sólo por el hecho de existir.

Cómo puedes notarlo, las mascotas no son sólo mascotas, son la representación de una re-creación vital, llegan a nuestra vida a ocupar innumerables roles, creando así un espacio de complicidad,  amor, ternura cuidado y protección.

Es por todo esto que la pérdida no es fácil, cuando una mascota se va, se lleva en gran parte a esta persona en la que logramos convertirnos. Por eso el dolor, por eso la desesperanza. Por eso el miedo. Porque no solamente perdemos a nuestro perrito o nuestra perrita, sino también nos perdemos a nosotros mismos. 

Sin embargo, hay una luz al final del túnel, hay una luz inspiradora que nos dice y nos muestra que nuestras mascotas no se lo llevaron todo, al contrario, dejaron huellas en nosotros, huellas que le abren las puertas a una nueva palabra: “ganancia”, porque a pesar de la pérdida, ahora somos dueños de la felicidad que vivimos, de las caricias, del afecto, de la risa, la ternura, la paciencia, la generosidad de darlo todo sin esperar nada a cambio. Ganamos el hecho de adquirir nuevos hábitos, ganamos el amor por las mañanas con su oxígeno y su cielo azul, nos volvemos poco a poco contempladores del viento que pasa a través de las hojas de los árboles. Pasamos de vivir la vida a contemplarla. Logramos ver la vida en cámara lenta y sentirnos alineados con el  universo. Aprendemos a acompañar en silencio, a valorar el tiempo de nuestras vidas, a atesorar nuestros recuerdos. Nuestros perros se convirtieron en enfermeros, maestros, amigos, compañeros de aventura, hermanos, hijos, cómplices, acompañantes de caminatas y muchísimo más, pero nosotros también nos convertimos en esa persona que soñamos ser, nos volvimos aventureros,  sonrientes, soñadores, pacientes, amables, disciplinados, sencillos y humildes, porque hicimos un viaje de ida, pero también de vuelta. 

Y a pesar de todo el dolor que conlleva la muerte, aprendemos a valorar nuestra existencia (tal cuál por lo que hacían ellos) la valoramos por lo que somos y no por lo que tenemos, y, nos damos cuenta, por romántica que sea la idea, del hecho de que nuestras mascotas nunca se irán de nuestro lado porque permanecen aquí con cada abrazo que damos, con cada día en el que nos sentimos agradecidos, con cada instante en el que amamos a la comida, con cada segundo en el que logramos contemplar la vida, el silencio y la naturaleza. 

El proceso de la pérdida no es sencillo, porque aparece la vida exigiéndonos re-nacer después de la muerte, pero sin duda nos deja con una maestría en la esperanza, en la posibilidad de visualizar el hecho de que gracias a alguien y a nosotros mismos nos convertimos en alguien mejor, nos convertimos en alguien capaz de amar, en alguien que sin duda durante unos años logró convertirse en una versión compasiva, generosa y protectora para alguien, que a pesar de su inocencia, siempre lo supo todo.

  • Autora: Dra Daniela Torres

Explora otros artículos

Depresión

La depresión / Una realidad 

El sentirse deprimido o triste no necesariamente significa que tengas depresión. Los momentos de duda, de cuestionamiento forman parte de la vida y de lo que nos va sucediendo en el día a día. Las emociones como la tristeza, el desánimo y la desesperación son experiencias humanas normales, sin embargo estas disminuciones en el estado de ánimo suelen confundirse con las que experimenta una persona deprimida.

Leer más »

Comienza tu camino hacia el bienestar

Permítenos ser tu guía en el camino hacia una vida más plena y feliz. ¡Contáctanos ahora!

Abrir Whatsapp
Hablemos
¿Listo para dar el primer paso hacia una vida transformada? Descubre el poder de la autoexploración y únete a nosotros en este emocionante viaje hacia el cambio personal. ¡Reserva ahora tu cita y comencemos juntos el camino hacia una versión mejorada de ti mismo!