EL DUELO DE UN HIJO

Extracto
En el Silencio del Dolor: el Dueto por la Pérdida de un Hijo El duelo por la muerte de un hijo es un viaje único y abrumador, lleno de emociones que desafían cualquier explicación. En esta entrada, exploraremos los rincones más profundos de este doloroso proceso, buscando comprender y ofrecer apoyo a aquellos que llevan el peso de la pérdida de un ser tan querido

Para comenzar hablar del duelo es importante conocer de donde proviene el término, este viene del Latín Dolus que significa “dolor” y es considerado como una reacción sana, un estado de sufrimiento y tristeza consecutiva a la pérdida de un ser amado (Monbourquette & d’Aspremont, 2012). 

Cada duelo se vive de forma diferente dado que es un proceso de cicatrización y curación psicológica y espiritual que conlleva al  reconocimiento de las emociones, los  miedos, lidiar con el recuerdo y  la pérdida del ser querido.

Hoy daremos la mirada explícitamente al duelo de un hijo la cual puede ser considerada la más injusta, absurda y sin sentido de todas las pérdidas posibles a las que puede estar expuesto el ser humano, considerando que las creencias de la sociedad es suponer que “son los hijos quienes deben enterrar a sus padres”, aquí ya existe una alteración de dicha creencia. 

El shock es una de las principales reacciones que se puede presentar ante la noticia de la muerte de un hijo, esta es una respuesta de emergencia emocional donde las personas pueden actuar de forma extraña, reír, actuar de manera controlada como si nada ocurriera, hablar sin parar o simplemente quedarse paralizados, todas estas acciones funcionan como formas primarias de manejar la tragedia (Fonnegra de Jaramillo & Jaramillo Fonnegra, 2023).

Dentro del duelo van surgiendo cambios significativos a través de los cuales va aflorando la realidad con un poco más de claridad donde las emociones van protagonizando la compañía de dicho proceso, entre ellas emergen el dolor intenso, el enojo, la crisis de fe, culpas que torturan, la ansiedad, desesperación, desánimo e insomnio. Esta fase del duelo no tiene un tiempo preciso dado que pueden pasar meses o años, posteriormente se puede hablar de una recuperación desde la aceptación de la pérdida al poder sentir nuevamente ratos de disfrute y goce que antes parecían imposibles de recuperar, de retomar ilusiones y proyectos, de la posibilidad de sonreír sin sentir culpa y el poder hablar de lo que ocurrió sin tanto dolor.

Ahora,  todo hijo es especial pero cada padre por lo regular califica al hijo o hija fallecida como un ser humano “especial” donde se permiten exaltar sus cualidades, lo que lo hacía diferente al otro y porque es irremplazable dentro de la familia, teniendo en cuenta que cada hijo cumple un rol diferente dentro de las dinámicas de la familia aquí vamos a conocer cuál es el título o rótulo que describe su misión dentro de ella: 

  • El hijo amortiguador: este es el que cumple la función de absorber los disgustos y siempre busca conciliar a las partes en conflicto. 
  • El hijo fuente de ternura: es el hijo expresivo, amoroso, detallista, comprensivo y confidente, quien cuya existencia compensa otras carencias de la vida de sus padres. 
  • El hijo de mostrar: este es el hijo que siempre es fuente de orgullo, quien siempre sobresale en lo que se propone “todo lo hace bien”, es la versión mejorada de los padres. 
  • El hijo todo: es el hijo único, el único referente, aquí todo giraba en torno a él y a sus necesidades, quien abarcaba todo el amor. 
  • El hijo enfermo: aquel a quien los padres dedicaron más tiempo, amor y cuidado, el sufrimiento parte de su limitación. 
  • El hijo distante: el hijo con poco contacto con la familia, una historia difícil, conflictiva o con ausencias, distancia y despreocupación afectiva. 
  • El hijo “oveja negra”: el hijo que causa tanto dolor en sus padres, tantas vergüenzas y decepciones. Aquí aparecen preguntas desde la culpa y la responsabilidad, ¿Qué nos hizo falta?, ¿En qué fallamos?,  los sentimientos encontrados desde la desconfianza y confianza, amor y decepción, rabia y perdón están presentes. 
  • El hijo “pareja”: se trata de la hija-pareja del padre o el hijo-pareja de la madre, cuya convivencia y vínculo  es tan estrecho ya que era el que proveía  la compañía, asumia y resolvia otras necesidades, por eso  son reconocidos como los novios y dicha ausencia equivale a viudez. 

Ten presente: 

  • Cada proceso de duelo es diferente.
  • Ser compasivo con la pérdida.
  • Válida y gestiona las emociones presentes.
  • Activa redes de apoyo.
  • Busca espacios seguros para ti.
  • Permite recordar a la persona que ya no está. 
  • No sientas culpa por volver a reír, disfrutar y continuar, esto hace parte de la aceptación. 
  • En caso de permanecer en negación de la pérdida busca ayuda de un profesional que te brinde herramientas para tener un proceso de afrontamiento de la ausencia.

Referencias Bibliográficas

Fonnegra de Jaramillo, I., & Jaramillo Fonnegra, L. (2023). Los duelos en la vida (1st ed.). Penguin random house.

FMonbourquette, J., & d’Aspremont, I. (2012). Disculpe estoy en duelo. by editorial sal terrae.

Explora otros artículos

tips salud mental

¿Realmente puedo convertirme en alguien nuevo?

Transformar aspectos de nuestra vida es un viaje emocionante y revelador que comienza con el autoconocimiento. Antes de embarcarnos en la búsqueda de cambios significativos en nosotros mismos, es imperativo explorar las profundidades de nuestra propia esencia. En este blog, descubriremos la poderosa conexión entre el cambio personal y la comprensión interna

Leer más »

Comienza tu camino hacia el bienestar

Permítenos ser tu guía en el camino hacia una vida más plena y feliz. ¡Contáctanos ahora!

Hablemos