¿Realmente puedo convertirme en alguien nuevo?

Extracto
Transformar aspectos de nuestra vida es un viaje emocionante y revelador que comienza con el autoconocimiento. Antes de embarcarnos en la búsqueda de cambios significativos en nosotros mismos, es imperativo explorar las profundidades de nuestra propia esencia. En este blog, descubriremos la poderosa conexión entre el cambio personal y la comprensión interna

Quizás la primera pregunta que debemos respondernos es ¿Quien soy?

 Es probable que no tengamos una respuesta única a esa pregunta. Muchas veces respondemos a esta pregunta basándonos en aquello a lo que nos dedicamos:

-¿Quién eres?  

-Soy psicóloga

-Soy músico 

-Soy ingeniera

-Soy (_______)

 Lo curioso de esto es cómo llegamos a definir nuestra identidad por lo que hacemos. En ese caso, si nuestra identidad se definiera únicamente por lo que hacemos, dos neurólogos se parecerían muchísimo tan sólo por el hecho de ser neurólogos. Pero la verdad es otra. Raramente nos encontramos con dos personas iguales, e incluso cuando dos personas tienen mucho en común solemos encontrar diferencias significativas. 

Ahora volvamos a esta pregunta ¿Quién soy? Sigue siendo difícil de contestar, ¿verdad?

Descubrir quienes somos es todo un viaje, un proceso infinito, entendiendo que estamos cambiando constantemente, nuestras células son distintas, nuestro cuerpo es distinto, nuestras percepciones son distintas, todo lo que nos compone inevitablemente tiene movimiento, cambia, y por ende, cambiamos con nuestro mundo, aunque no haya cierto tipo de estabilidad permanente en nuestra identidad, es altamente posible el hecho de que haya algo de nuestra identidad que sí que pueda ser transformado, es este nuevo personaje al que quisiéramos llegar a ser.

  ¿Nunca has tenido la idea de?: “ojalá yo pudiera leer mas” “algún día podré ser así” “desearía algún día dejar mi mal humor” “cuando la pereza se vaya de mi vida podré ser diferente”.

  Estos anhelos no son extraños. Son humanos. 

  Sin embargo, para poder entenderlos y transformarlos, primero necesitamos entender de qué está compuesta nuestra identidad.

Lo primero es remontarnos a nuestro origen. Nuestros cuidadores iniciales, estos pueden ser, mamá, papá, abuelo, tía, hermano o hermana mayor, niñera o inclusive nuestra televisión. Cuando somos infantes nuestro cerebro está aprendiendo a vivir, está aprendiendo a conocer su ambiente, está en un constante estado de clasificación: lo bueno, lo malo, lo posible, lo prohibido, lo que se desea, etc, etc, etc… también está aprendiendo a cómo reaccionar frente a determinadas situaciones que están a su alcance. 

Si por ejemplo, nos encontramos con que los problemas de un bebé o un infante se resuelven mediante la tranquilidad y la ternura, hay una alta posibilidad de que con el tiempo, esta persona solvente de la misma manera sus conflictos. Mientras que si esta persona observa que los problemas, se resuelven con castigo, con invalidación, con rabia o simplemente se ignora ¿qué crees que va a hacer esta persona? Exactamente.

Todo esto nos lleva a entender que nuestra historia está compuesta de múltiples hilos, con los años estos hilos realizan un tejido y la forma en cómo podemos observar a este tejido es mediante nuestra identidad. Por esta razón, para poder transformar nuestra identidad primero tendremos que deshilarnos, reconocernos, ver de qué hilos estamos compuestos, y posteriormente distinguir a los hilos que queremos conservar pero también a los que queremos sacar. Es por eso que el tránsito identitario es un camino complejo pero posible. Porque, entendiendo que nuestra identidad es el vehículo mediante el cual habitamos el mundo y logrando que dicho vehículo se movilice de una manera agradable por el mundo teniendo gestión emocional, seguridad, confianza, disciplina, alegría etc, nuestra forma de habitar el mundo será placentera y grata y es así como efectivamente podremos acercarnos a nuestra vida ideal mediante nuestra transformación identitaria, la cual encontrarás en alma en calma.

  • Autora: Dra Daniela Torres

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